
Se necesita con urgencia un nuevo rumbo en materia de derechos indígenas
Importantes grupos canadienses relacionados con los derechos humanos presentan un llamado conjunto ante el gobierno canadiense respecto del Proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas
Los ciudadanos canadienses esperan que su gobierno defienda los derechos humanos y luche contra la discriminación en Canadá y en todo el mundo. En nuestro carácter de representantes de grupos de derechos humanos, estamos profundamente preocupados por el lento avance registrado por el proyecto de Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. La situación de los pueblos indígenas en todo el mundo continúa siendo extremadamente preocupante. Ellos aún están desposeídos de sus tierras y los miembros de sus comunidades continúan siendo los más pobres, los más analfabetos y los que sufren las mayores desventajas. Muchos de ellos continúan siendo amenazados o incluso matados cuando defienden sus tierras, territorios y recursos. El Comité de Derechos Humanos de la ONU considera que, incluso en Canadá, la situación indígena constituye "el principal problema de derechos humanos que enfrentan los canadienses".
Un grupo de trabajo de la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos redactó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas entre los años 1982 y 1994. La Subcomisión adoptó la Declaración y un grupo de trabajo de la Comisión de Derechos Humanos ha estado analizando la misma desde 1995. En la actualidad, se ha logrado el consenso solamente respecto de 2 de sus 45 artículos.
Diversos órganos de las Naciones Unidas y la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia (Durban, 2001) han presentado incontables llamados respecto de la adopción de la Declaración por parte de la Asamblea General de la ONU. Su adopción es también uno de los mandatos del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, el cual finaliza en diciembre de 2004.
En la actualidad, cuando restan 10 meses para que finalice este Decenio, quedan 43 artículos por adoptar si se quiere cumplir con las exigencias que se auto-impuso la Comunidad Internacional. Es totalmente incomprensible que se hayan necesitado tantos años para desarrollar una herramienta que constituye solo el primer paso hacia la reparación de una situación descripta como inaceptable por todas las personas afectadas.
Efectuamos las siguientes preguntas: ¿cómo puede lograrse rápidamente un consenso respecto del proyecto de Declaración, y cómo puede Canadá desempeñar un papel de liderazgo para facilitar la adopción de tan importante instrumento?
Dependiendo de la posición que adopte, Canadá puede marcar una diferencia importante. Estamos bastantes preocupados por lo que parecen ser serias incongruencias en las posiciones y estrategias de Canadá. En sus declaraciones públicas, los funcionarios canadienses han respaldado relativamente el proyecto de Declaración, sin embargo en las negociaciones efectuadas en el seno del grupo de trabajo de la ONU, Canadá insiste en aliarse con los Estados que han demostrado la mayor resistencia respecto del reconocimiento de una Declaración fuerte: Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos de América.
Es muy difícil entender por qué Canadá, en lugar de trabajar en pos del consenso mediante el diálogo con los expertos y organizaciones indígenas canadienses que participan activamente del debate, tales como la Assembly of First Nations, Grand Council of the Crees, y International Organization of Indigenous Resource Development, ha optado por unirse a Australia para apoyar una revisión de aquella parte de la Declaración que versa sobre las tierras, territorios y recursos. Esta revisión se presentó en la reunión del grupo de trabajo celebrada en septiembre de 2003. La revisión, cuyos únicos otros partidarios fueron el Reino Unido y los Estados Unidos de América, menoscabaría las normas propuestas en el documento que se está analizando actualmente.
También es difícil comprender por qué Canadá no está procurando formar una alianza con países como México, Guatemala, Dinamarca y Sud África, los cuales han demostrado que tienen verdadera voluntad política por lograr un acuerdo con los representantes de los pueblos indígenas. Una nueva estrategia emprendedora de Canadá cambiaría la dinámica del grupo de trabajo y aceleraría significativamente el proceso.
Dos temas principales constituyen la piedra angular de la Declaración: el derecho de libre determinación, y el derecho a controlar las tierras, territorios y recursos. Ambos están directamente relacionados con la supervivencia de los pueblos indígenas y con su capacidad para romper el círculo vicioso de pobreza y dependencia.
Es paradójico que el avance logrado en estos temas se encuentre bloqueado por países como Canadá, que ha ratificado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cuyo Artículo 1 se repite en ambos:
- Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural.
- Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia.
- Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.
Nos preguntamos por qué Canadá, que ya ha ratificado los dos Pactos, no puede respaldar el proyecto de Declaración tal como fue adoptado en 1994 por la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos. El proyecto de Declaración se asemeja mucho a la redacción de estos dos Pactos y de otros instrumentos internacionales. El gobierno de Canadá aún no nos ha convencido respecto de que las modificaciones que ha propuesto para la Declaración durante tantos años hayan sido no discriminatorias y justificadas, o respecto de que mejorarían el actual documento.
Existe la necesidad imperiosa de avanzar con las discusiones relacionadas con la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El gobierno de Canadá debería reconocer públicamente que el proyecto que se analiza actualmente en las Naciones Unidas, aún cuando está sujeto a mejoras, constituye la norma internacional mínima necesaria para el reconocimiento y la protección de los derechos humanos de los pueblos indígenas. Tales normas pueden permitir que los pueblos indígenas se desarrollen en un marco de dignidad y justicia y puede permitir que los Estados establezcan una nueva alianza con los pueblos indígenas sobre la base del reconocimiento y el respeto mutuos.
RECOMENDACIONES
A fin de facilitar el trabajo necesario para adoptar a la mayor brevedad posible una declaración fuerte, instamos al gobierno de Canadá a realizar lo siguiente:
- Organizar reuniones y consultas en Canadá para que los representantes indígenas y gubernamentales puedan prepararse para la próxima sesión del grupo de trabajo de la ONU sobre el proyecto de declaración.
- Enumerar los artículos que puede adoptar sin ningún tipo de modificación e identificar en forma precisa los problemas causados por los artículos que no pueden adoptarse sin modificaciones, todo con el objeto de asegurarse de que tales reuniones y consultas resulten productivas.
- Garantizar que todos los cambios propuestos por Canadá serán totalmente congruentes con los actuales compromisos de Canadá en virtud del derecho internacional y que no discriminan a los pueblos indígenas.
- Apoyar firmemente la renovación del mandato del grupo de trabajo sobre el proyecto de Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el cual concluye en diciembre de 2004.
- Consultar con los representantes de los pueblos indígenas al analizar los medios para adoptar una metodología que permita acelerar los procedimientos del grupo de trabajo de la ONU.
- Revisar su estrategia y alianzas; considerar la posibilidad de seguir el ejemplo de Nueva Zelanda, país que recientemente se retiró del grupo "CANZUS" (Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos); y de unirse al grupo Nórdico o Latinoamericano, ya que ambos demuestran una actitud más positiva para con la Declaración.
Canadá ha demostrado gran coraje y liderazgo moral en el ámbito internacional durante los últimos años respecto de muchos de los temas más imperiosos, como por ejemplo las minas terrestres y el acceso a los medicamentos de HIV/SIDA. Creemos que es muy importante para Canadá mostrar ahora un coraje y un liderazgo equivalente en este punto crítico, el cual incluye a los derechos humanos, la seguridad, el bienestar e incluso la supervivencia de cientos de millones de indígenas de todo el mundo.
2 de febrero de 2004
Derechos y Democracia
Quaker Aboriginal Affairs Committee
KAIROS
Amnesty International Canada
|