Comunicado de Prensa

Dos Indígenas ganan el Premio John Humphrey a la Libertad 2003

El desaparecido líder indígena Kimy Pernía Domicó y Angélica Mendoza de Ascarza, madre de un desaparecido, han sido seleccionados para el Premio a la Libertad John Humprey 2003 por su valiente liderazgo en la defensa de los derechos humanos y sus incesantes esfuerzos para lograr la justicia en sus respectivos países.

"Estos dos indígenas latinoamericanos de la base han demostrado una extraordinaria valentía en su lucha por la justicia", dijo Kathleen Mahoney, Presidente del consejo de administración de Derechos y Democracia y miembro del jurado del concurso. "Su suerte pone de relieve el grave problema de las desapariciones forzadas y constituye un ejemplo para todos los que queremos luchar contra la impunidad. Con el cierre en 2004 del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, sus vidas nos recuerdan que todavía queda muchísimo por hacer en defensa de los derechos indígenas en todo el mundo, incluyendo en nuestro propio país."

Kimy Pernía Domicó es un respetado dirigente del Pueblo Emberá Katío del Alto Sinú en Tierralta, Córdoba (Colombia). Su incansable labor como defensor de los derechos humanos de su pueblo Emberá como su solidaridad con los demás pueblos indígenas colombianos lo impulsaron a destacarse en la lucha contra la construcción del megaproyecto Urrá I que amenazaba y sigue amenazando la pervivencia de los más de 3000 indígenas que hacen parte del pueblo Emberá Katío.

En su misión de dar a conocer la grave situación de riesgo de su pueblo, visitó Canadá en dos ocasiones: en noviembre de 1999, para dar testimonio sobre la Ley para el Desarrollo de las Exportaciones ante el Comité Permanente de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional del Parlamento, y en abril de 2001, cuando presentó una ponencia en la ciudad de Québec durante la Cumbre de los Pueblos de las Américas. En ambas oportunidades el objetivo de sus visitas fue denunciar las funestas consecuencias que traería la construcción de la represa Urrá, obra a la que la Corporación Canadiense para el Desarrollo de las Exportaciones había destinado 18,5 millones de dólares.

Dos días después de haberse reunido con una misión canadiense organizada por Derechos y Democracia y la Asamblea de Primeras Naciones de Canadá con el apoyo de la Embajada de Canadá en Colombia, Kimy Pernía es capturado y desaparecido por personas desconocidas, que según su forma de actuar y la manera en que se realiza el operativo apunta a que pertenecían a grupos paramilitares que operan en la región.

Pese a los múltiples presiones de Organizaciones de Derechos Humanos nacionales e internacionales, a la insistencia del pueblo Emberá Katío para que las investigaciones muestren resultados palpables y que no sea un nuevo acto impune de los actores armados ilegales, y pese a la numerosa movilización de búsqueda en la que participaron más de 1000 indígenas colombianos, contando con la colaboración financiera de Derechos y Democracia, hoy, dos años después, no tenemos ninguna información sobre el paradero o la suerte de Kimy.

Desde 1998, cuando los Emberá inicaron su lucha contra la construcción de la Represa de Urrá, a lo que va corrido del año, por lo menos 15 dirigentes Emberá Katío en Colombia han sido víctimas de los grupos armados ilegales.

Angélica Mendoza de Ascarza ejemplifica la lucha por la verdad y la justicia en el Perú. Nació hace 75 años en la provincia de Vilcashuamán, departamento de Ayacucho. Es una mujer campesina, de habla quechua, líder de la organización de víctimas del conflicto interno más antigua e importante del país, y uno de los referentes fundamentales del movimiento de derechos humanos del Perú.

El 2 de julio de 1983, en Ayacucho, miembros de las fuerzas armadas secuestraron a su hijo, Arquímedes, estudiante universitario de 19 años, quien hasta hoy se encuentra desaparecido. Este hecho cambio su vida. Meses después, en septiembre de 1983, en medio de una situación de guerra y de sistemáticas violaciones a los derechos humanos, la señora Angélica Mendoza y otras dos mujeres fundaron la Asociación Nacional de Familiares de Detenidos, Secuestrados y Desaparecidos del Perú (Anfasep). Desde entonces Anfasep, que ha agrupado especialmente a mujeres campesinas quechuahablantes, no ha cesado en su exigencia de esclarecimiento de la verdad y de justicia.

Este enorme esfuerzo se ha desarrollado enfrentando la indiferencia o la abierta hostilidad gubernamental. También la de indiferencia social, por ser las víctimas mayoritariamente indígenas. En 1992, el entonces Presidente Alberto Fujimori afirmó que la señora Mendoza era la "embajadora en Francia del terrorismo senderista". Obligada a vivir en la clandestinidad durante dos años debido a dicha acusación, la señora Mendoza refutó enérgicamente la declaración del gobierno y denunció tanto las violaciones a los derechos humanos como las actividades terroristas de Sendero Luminoso. Por fin, un tribunal peruano desestimó la acusación.

Angélica Mendoza lleva 20 años en la lucha por esclarecer la suerte de su hijo y de los miles de desaparecidos que dejó el conflicto interno. Su tenacidad ha sido un elemento crucial para la creación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación del Perú. Según una declaración reciente de esta Comisión, unas 60.000 personas murieron o desaparecieron durante los 20 años de la guerra que el gobierno peruano libró contra los insurgentes senderistas.

El Premio John Humphrey se otorga anualmente a una organización o a un individuo que se haya destacado en la promoción de los derechos humanos y del desarrollo democrático. Los laureados de años anteriores son Ayesha Imam (Nigeria, 2002); la Doctora Sima Samar (Afganistán, 2001); el Reverendo Timothy Njoya (Kenia, 2000); la Doctora Cynthia Maung y Min Ko Naing (Birmania, 1999); Palden Gyatso (Tibet, 1998); el Padre Javier Giraldo y la Comisión Intercongregacional de Justicia y Paz (Colombia, 1997); la abogada y defensora de los derechos de la mujer, Sultana Kamal (Bangladesh, 1996); El Obispo Carlos F.X. Belo (Timor Oriental, 1995); la Campaign for Democracy (Nigeria, 1994) y la Egyptian Organization for Human Rights (Egipto, 1994); la Plateforme des organismes haïtiens de défense des droits humains (Haití, 1993); y el Instituto de Defensa Legal (Perú, 1992).

La ceremonia de entrega del premio se llevará a cabo el 9 de diciembre en Ottawa, Víspera del Día Internacional de los Derechos Humanos.

Para obtener más información sobre el Premio a la Libertad John Humphrey, sírvase llamar a Steve Smith o Lucie Léveillé (514 283 60 73).



Derechos y Democracia (Centro Internacional para los Derechos Humanos y el Desarrollo Democrático) es una institución canadiense provista de una misión internacional. Es una organización independiente que promueve, defiende y aboga por los derechos democráticos y humanos establecidos en la Carta Internacional de los Derechos Humanos. En colaboración con la sociedad civil y con gobiernos en Canadá y otros países, Derechos y Democracia inicia y apoya programas destinados a reforzar las leyes y las instituciones democráticas, sobre todo en los países en vías de desarrollo.



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